Después de tres meses en casa, con permisos y los debidos cuidados, me junté con unos amigos guías para inspeccionar una posible nueva ruta para un tour de Explore It (Es una agencia de viaje, tiene a los mejores guías y al mejor equipo detrás de la marca) y mi soulmate de los viajes, Gaby 💘.

La emoción fue enooorme cuando supe que mi siguiente camping sería en uno de mis lugares favoritos de Ecuador: una caldera que alberga la famosa laguna del Quilotoa. Me encanta por sus colores, el clima, por recuerdos de la adolescencia, por sus aguas turquesas o verde esmeralda cuando recibe luz del sol, es simplemente hermosa.

Este es un viaje turístico muy tradicional pero quisimos ir un poco más all y no quedarnos en la típica bajada al lago, seeelfieee y luego probar suerte subiendo hasta la cima (algunos tardan 2h en subir, otros toman mulas), así que buscamos una ruta menos conocida pero mucho más emocionante.

Salimos desde Guayaquil a las 09:30 y con las paradas respectivas llegamos a Zumbahua luego de 6 horas, disfrutamos el paisaje y decidimos llegar hasta donde el carro podía avanzar, tomando un desvío a Shalalá y terminando en Guayama, un sector comunitario con gente muy amable y pintoresca que nos indicó que podíamos hacer camping subiendo un poquito más y quedarnos en el contorno del cráter del Quilotoa, por unas tienditas.

Sabiendo que el camino tomado era el correcto, dejamos el carro en el pueblito y un señor nos dio el aventón hacia nuestro destino (nos cobró $20 por dejarnos arriba y luego irnos a ver a las 7am, el plan inicial era solo acampar y regresar).

Las personas de Guayama nos ofrecieron café caliente y té que decidimos dejar para el siguiente día. También ofrecen lugar donde quedarse a dormir ya que una de las casas funciona como hostal, en caso de que no quieran ir a acampar.

Como llegamos casi anocheciendo al punto del cráter donde acamparíamos, tuvimos par de minutos para disfrutar el atardecer que se veía al otro lado. (obvio aproveché para la selfie).

Tuvimos que armar la tienda en tiempo récord porque en ese lugar hacía mucho viento y un pequeño descuido significaría que nuestra guarida para la noche terminaría en el lago Quilotoa de seguro. Hacía mucho frío y la fogata en ese momento era una necesidad así que juntamos leña que había por la zona + leña que habíamos compramos en el camino y dio de resultado nuestra salvación para el frío.


Recomendaciones para acampar en frío y no sufran como yo:
En cuanto a ropa, aplicar la teoría de las 3 capas. Primero ropa térmica de tela ergonómica y transpirable (el algodón pesa al absorver humedad), luego ropa de material polar, proporcionando aislamiento térmico y luego con alguna abrigo rompevientos (y mucho mejor si es impermeable). También proteger las orejas y manos del frío, y llevando siempre zapatos adecuados para la excursión (gracias Gabs por no dejarme llevar converse y guiarme por el camino del bien).
Y para el camping: la tienda, el aislante (o mat de yoga) y un sleeping bag adecuado para el clima. Hay personas que llevar almohaditas ligeras, yo llevé una que se infla… no es tan cómoda como se piensa. También linternas, powerbank y demás (tazas, cubiertos, snacks)


Nota: Si tu parte favorita del camping es la fogata, lleva malvaviscos, chocolate y palitos para completar el día con barriga llena y corazón contento, por mi parte fui feliz tomando café caliente.

Sobre nosotros estaba claramente la vía láctea, era como un cuadro de muchas estrellas, eso no se podía quedar solo para nuestros ojos, había que tomar fotos y esta era la oportunidad perfecta porque teníamos lo necesario: estábamos lejos de la contaminación lumínica de las grandes ciudades, teníamos trípodes y cámaras. Al principio estaba un poco nublado pero Luis F., un amix parte del team Explore It y crack de las estrellas, se escapó para tomar fotos y yo le hice pata (lo seguí) para aprender de él.

¡¡Y logró la foto perfecta!! Pueden seguir sus viajes y fotos en su ig dando click acá.

No sé cómo lo hace, yo intenté varias veces tomar una foto pero tenía mis deditos congelados y no logré más que unas cuantas fotos que hasta me da cosa mostrar pero ahí va:

Pero me quedo con esta imagen y la alegría en mi corazón de haber disfrutado este espectáculo de estrellas.

Al regresar a la tienda, por primera vez dormía sola 🙁 hacía mucho frío pero gracias al cielo, Gabs siempre va preparada por las 2 (jeee) y me había regalado un pantalón térmico, unas bolsitas para las manos de calor instáneo que ayudó mucho a que duerma mejor.

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Son así. Si van a USA o tienen la oportunidad de que alguien les traiga ¡HÁGANLO! Evitaron que convulsione del frío

La mañana siguiente, estuvimos en pie a las 06:00, recogimos las carpas y desayunamos rápido y a último momento decidimos recorrer a pie alrededor del cráter. Así que, mientras uno de los nuestros (Pablo) se regresó al carro para recogernos al siguiente punto y llevar nuestras cosas, nosotros (Gabs, Pablo, Willy y yo) agarramos lo esencial (cámara y agua) para hacer nuestro recorrido de trekking.

Antes de eso, hicimos unas tomas con el drone ¡La Laguna Quilotoa en toda su majestuosidad!

Salimos desde el punto de camping hasta el mirador principal de la laguna. Este recorrido es tan solo un 30% de la distancia total del cráter que tiene una diámetro de alrededor de 12 km. El recorrido tomó cerca de 01:35. Toda esta área es más bien seca, recordemos la erupción de hace 800 años, sin embargo, no mucho después de iniciada nuestra caminata nos encontramos con un bosque de pinos, producto de la reforestación, era un lugar increíble donde la fauna estaba regresando después de tanto tiempo.

Mis modelos: Gaby, Luis, Willy.

Al salir de ahí, la siguiente prueba fue un arenal, un camino de, como bien dice el nombre, arena casi desértica, tan blanca que reflejaba la luz del sol y si no tenías cuidado podías resbalar, lo cuál no sería tan malo, un pequeño raspón es como ponerle sabor a la historia.

Al final, pasamos por un camino de roca calcárea, tan empinado que un resbalón aquí… pfffff pero ¡hey! Es una aventura al final de cuentas. No se preocupen, nadie salió herido, solo salimos con muchas, muuuuchas fotos.

Después de toda la “caminara”, como diría Nicki Minaj, llegamos al mirador alrededor de las 09:00. Este ya es un punto conocido para muchos, pero cada vez que llegas ahí es como la primera vez, el viento te da la sensación de estar volando y respirar ese aire frío aunque parezca contradictorio, calienta el alma, sobre todo para viajeras que estuvieron encerradas tanto tiempo como nosotras, no se nota pero casi que brincábamos de una pata.

Les paso la captura del apple watch para que sepan con exactitud el pequeño recorrido que hicimos.

Ya Pablo (nuestro amigo que se había ido en carro) nos esperaba con los perritos de Quilotoa que estaban felices de por fin ver gente. No podía no tomarle foto, lo encontramos con las manos en la masa.

Tristemente aquí terminó nuestro viaje e iniciamos el regreso a nuestra nueva normalidad. La inspección fue un éxito, la ruta está trazada para que pronto (apenas las cosas mejoren) pueda ser compartida con todos y experimentar todo lo que les he contado por su propia cuenta.

No se olviden de seguir a Explore It que desde ya está aplicando todas las normas de bioseguridad y haciendo inspecciones para preparar los viajes que traen para todos 🔥😎

Hasta la próxima.